El aspecto de la Hortensia impacta a todo el que la ve en flor y transmite grandeza, una ternura poderosa que atrae todas las miradas. Blanca, rosa, azul en cualquier color es como impresionante… y en mi comienza a despertar recuerdos felices, abrazos, mecedora, sueños de niña… Mi madre se llama Hortensia y mi hermana y sobrina también.. de ahí que para mí tenga un significado directamente conectado con el corazón.

Comienzas a convivir con ella y disfrutas cada día de su color y su templanza, de su belleza madura. No es difícil de cuidar, se deja mimar  pero inevitablemente el paso de la temporada va dejando mella en ella y como en todas las plantas de hoja caduca se queda sin flores y sin hojas… es como ver el ciclo de la vida a mucha velocidad… cuando va llegando el tiempo de descansar apenas tiene fuerza para sujetar las hojas.. todo lo que le hacía parecer majestuosa desaparece para mostrar su desnudez.

Esa desnudez es la entrega a corazón abierto para que la ayudemos a crecer, impulsarse y florecer todavía con más fuerza la próxima temporada. Si está en maceta la mantendremos desnuda en un lugar protegido lejos del viento y el frío, si está en tierra, será en un entorno protegido.

En esta familia nuestra convive entre camelias y rododendros, que tienen sus mismo tipo de suelo, pero que al ser de hojas perennes se encargan de protegerla del frío intenso y de su desnudez.

Mientras pasa la temporada dura… aunque dormida… despierta en mi sentimientos de nostalgia.. miro sus palitos… de aspecto seco.. pienso en la vida.. lo rápido que pasa.. en lo efímera que es la belleza.. en todo lo que nos esforzamos para mantenernos en pie cada día con la mejor versión de nosotros mismos.

El amor es atemporal y se manifiesta de diferentes formas.. en la madurez, sin fuerza ni para mantener una hoja cuenta con mi amor y la compañía de sus compañeras vitales…. os imagináis su correspondencia en el nuevo despertar?